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domingo, 29 de mayo de 2016

"LA ANTIGUA LEYENDA" por Luis Celaá


      "  Cuenta una antigua leyenda que al principio de los tiempos, cuando el mundo era joven, los primeros hombres que la poblaron no eran como los conocemos hoy en día. Ni siquiera se asemejaban mucho a nosotros y no sólo porque no habían evolucionado totalmente y su aspecto era más simiesco que humano sino porque al principio de los tiempos los hombres y las mujeres estaban unidos. No había distinción de sexo. Los dos eramos uno, la mitad del cuerpo hombre y la otra mitad mujer.
       Aquellos primeros hombres vivían en perfecta comunión con la naturaleza pues estaban unidos a ella, cuidaban y protegían el entorno. Eran felices y hacían felices a quienes les rodeaban, tanto a animales como a plantas. Estos primeros seres no eran carnívoros pues tan sólo se alimentaban de lo que la naturaleza les daba, tanto frutos como hierbas. Con el tiempo aprendieron a ordeñar a las vacas y a fabricar quesos, mermeladas y otros manjares semejantes.
      Esos primeros homínidos no hablaban pese a que tenían el don del lenguaje, no les hacía falta pues se comunicaban telepáticamente entre ellos e incluso con muchas de las criaturas que les rodeaban. Todos les apreciaban y los respetaban. El lenguaje tan sólo lo empleaban cuando se hacían daño, pues algún grito se les escapaba, o cuando disfrutaban del  amor y el sexo entre ellos. Pese a ser hermafroditas copulaban y jugaban con otros semejantes. Así pasaban su tiempo, eran felices y vivieron muchos años en perfecta armonía con el entorno que les rodeaba.
       Pero, como la mayoría de las cosas en esta vida,  todo tiene un principio y un final, y aquellos ancestrales seres no sabían bien lo cerca que estaban de que sus vidas cambiaran para siempre...
       De otro lejano mundo llegaron unas extrañas naves, de las cuales bajaron unos seres reptiloides con forma humana. Aquellos seres estaban más avanzados tecnológicamente y mentalmente que nuestros humildes ancestros, así que quisieron aprovechar la ocasión no sólo para quedarse a vivir en nuestro mundo sino para abusar de aquellas inocentes criaturas que aún no habían conocido la maldad.
       Nuestros ancestrales antepasados se asustaron mucho cuando vieron la llegada de aquellas naves pues no entendían ni sabían que estaba pasando y el pánico se apoderó entre ellos hasta que uno de los más veteranos del grupo, Judas cuyo nombre significaba mi mente es poderosa y cierta, les habló mentalmente a todos y les dijo:
       - No os asustéis. Esos seres con formas de reptil no nos van a hacer daño, tan sólo quieren venir a saludarnos y a conocernos. Son nuestros Dioses, los creadores, por lo que les debemos respeto y devoción.
        Como nadie le rebatió, pues ninguno de sus congéneres sabía muy bien lo que significaba la palabra “Dios” pues Judas se creció y les siguió hablando, depositando las palabras suavemente en el interior de sus mentes:
         -  Por vuestras caras de sorpresa imagino que no os esperabais que algún día vinieran a vernos y a pedirnos respeto y devoción. Es más creo que muchos de vosotros ni sabíais que existía alguna entidad superior a nosotros, a la que llamaremos Dios, que nos ha creado, gobernado desde lo alto y ayudado a evolucionar...
         Hubo algunas voces discordantes pero la mayoría aceptaron de buen grado lo que les dijo Judas. Para ellos era lógico lo que les decía y lo aceptaban de buen grado. Incluso les daba vergüenza reconocer que nunca antes habían pensado de donde procedían ni ellos ni el resto de seres que habitaban en el mundo. Ahora entendían muchas cosas que antes no podían alcanzar a comprender.
      



     Entre los que no estaban de acuerdo y protestaron diciendo que los Dioses no existían y que era un “invento” de nuestra imaginación para poder explicar cosas que no entendíamos había un joven al que conocían como Bakunin, que para ellos significaba el que lleva la discordia pues siempre se preguntaba por todo y hacía que los demás discutieran por cosas que ni antes se habían fijado que existían.
        Los Chitauri, que eran los seres con forma de reptil que habían venido del espacio habían observado detenidamente la escena y se dieron cuenta de que podían sacar partido de ello pues habían venido desde muy lejos para recolectar diversos recursos naturales que en su mundo se habían extinguido como algunas plantas que allí abundaban y algunos minerales como la plata y el oro, de gran abundancia en aquel planeta semi-acuático pero que escaseaba en su planeta de origen y que eran fundamentales para su supervivencia pues las naves, la maquinaria y un sin fin de cosas se fabricaban con aquellos resistentes minerales.
       Mugaba, el gran jefe Chitauri, se percató de que aquellos seres no deberían dominar la telepatía tan bien como ellos pues sería un problema en el futuro pues no podrían hablar entre los suyos sin que algún entrometido de aquellos extraños seres les espiara o conspirara contra ellos. Así que decidió intervenir. Explicó rápidamente su plan al resto de sus compañeros, los cuales estaban entusiasmados con la idea y se decidieron presentar ante ellos como sus Dioses, para lo cual hicieron una espectacular entrada en medio de la discusión de aquel grupo gracias a sus motores a propulsión que llevaban en sus trajes espaciales.
        Aterrizaron tranquilamente en medio de los sorprendidos humanos que se asustaron mucho al ver que aquellos reptiles también podían volar. No sabían que hacer y como Judas observó que la mayoría comenzaba a asustarse decidió tomar las riendas de la situación. Les ordenó, mentalmente, a los demás que se agacharan y veneraran a los Dioses que habían bajado desde los cielos a conocerlos. Casi todos, menos Bakunin y algunos de sus amigos más cercanos, obedecieron instantáneamente. Lo cual llenó de regocijo a los Dioses que sonrieron plácidos y felices.
        El gran jefe Chitauri, Mugaba, decidió aprovecharse de la situación y les explicó a todos mediante telepatía que habían venido a conocer a sus amados humanos después de tanto tiempo vigilándolos y ayudándolos desde las estrellas. Pero que ahora, después de tantos años ayudando necesitaban un pequeño favor de su parte.
        No le dejaron terminar de explicarse pues todos se atropellaban en su mente para decirle que lo que fuera que no haría falta que se lo pidiera más. En ese instante, Mugaba, se dio cuenta de que tendría que enseñarles a hablar y que olvidaran la telepatía pues aquello podría acabar con su paciencia y con su salud mental.
        Les pidió que se calmaran y les dejara terminar de hablar. Les contó que aquí había unas piedras que ellos no necesitaban para nada y que para ellos, los Dioses, les eran muy valiosas pues les ayudaban en la construcción de palacios en el cielo, los cuales ellos visitarían algún día cuando fallecieran en este mundo.
        Como observó, encantado y maravillado que aquello funcionaba, Mugaba se vino arriba y decidió explotar un poco más la situación. Les contó que cuando morían su cuerpo se unía a la tierra pero que su “alma” se iba con ellos al “cielo”, pero tan solo el alma de aquellos que hubieran sido buenos y piadosos en vida, sino irían al “infierno”; en donde sufrirían los mayores castigos y sufrimientos que pudieran llegar a imaginar.
        Cuando terminó de hablar miró a los suyos. Todos se aguantaban las ganas de reír pues se dieron cuenta de que iba a ser más fácil de lo que habían pensado. Ni siquiera tendrían que utilizar la fuerza física ni presionarles mentalmente para que trabajaran para ellos pues aquellos seres trabajarían gratis con tal de satisfacer a los Dioses y que su “alma” estuviera a salvo.
     

     Aunque ninguno de ellos entendía muy bien lo que era ni el alma ni el cielo ni el infierno, todos se asustaron mucho y asistieron asustados e incluso algunos comenzaron a arrodillarse, sin saber muy bien porqué. Lo hicieron como una especie de devoción a los Dioses. Aquel signo les gustó tanto a los Chitauri que les ordenaron a los humanos que desde aquel día y hasta el final de los tiempos los humanos veneraran de esa forma a sus Dioses pues indicaba respeto, devoción y compromiso.
      Bakunin, que había permanecido callado hasta ese momento, comenzó a protestar y a decir que aquello era injusto y que sí quería trabajar que lo hicieran ellos. Además, se preguntó, ¿Quien eran aquellos seres que venían a quitarles lo que era suyo por derecho de nacimiento?
       Los Chitauri comprendieron que aquellas frases podían suponer discordia y que algunos no trabajaran para ellos y les prometieron que a cambio del esfuerzo les compensarían de otra manera. Para que vinieran que habían bajado del cielo en son de paz y buena voluntad les prometieron que sí ellos se comprometían a trabajar para los Dioses y ayudarles con la extracción de mineral les concederían tres dones con los cuales incrementarían la inteligencia y sus habilidades manuales.
      La mayoría aceptó encantada pues desde que sabían que existían los Dioses y otros conocimientos todos querían saber más y poder desarrollar tanto su inteligencia como sus habilidades manuales. Pero hubo una pequeña minoría que se opuso a ello y se quedó al margen. Aquello no gustó mucho a Mugaba pero decidió dejarlo correr por el momento pues ya tendría tiempo de ocuparse de aquellos pequeños disidentes.
      Una vez aclarado este punto, los que estaban a favor de ayudar a los Dioses a cambio de más inteligencia y mejores habilidades con las manos fueron mayoría. Todos ellos se pusieron a la derecha de los Dioses. La pequeña minoría que estaba en contra de que aquellos desconocidos, a los que llamaban extrañamente “Dioses”, se pusieron a la izquierda de aquellos recién llegados. En el mismo lugar, en el centro, y sin poder moverse pues estaban indecisos se quedó un grupo de humanos más amplio que el de la izquierda pero mucho más reducido que el de la derecha.
      Pese a que no todos se unieron, los Chitauri estaban contentos pues había suficientes personas como para que comenzaran a trabajar y extraer aquellos materiales que les eran tan necesarios para su pueblo. Como vieron que aquellos Humanos se impacientaban les prometieron que en la noche del tercer día les concederían sus deseos sí veían que trabajaban bien, si no cumplían sus ordenes se irían de allí para nunca regresar, dejándolos a su infortunio y libre albedrío. Les pidió que les acompañaran hasta el lugar de donde extraerían las piedras que necesitaban. Un gran grupo acompañó a Jabulon, un líder Chitauri pero segundo en la escala de mando de aquellos “extraños Dioses” tan sólo a las ordenes de Mugaba pero venerado por todos los demás. El resto de los que se fueron a trabajar, acompañaron a Imbulú, el responsable de la materia orgánica y botánica, encargado de llevarse con ellos algunas plantas, ya extintas en su mundo.
      Finalmente se quedó Mugaba, más otro gran grupo  Chitauri, junto a aquellos que no se habían mostrado entusiasmados con la idea de ayudarles pero tampoco se habían quejado ni protestado; tan sólo estaban inseguros sobre que camino tomar. El gran líder Chitauri decidió actuar antes de que aquel humano llamado Bakunin actuara y les convenciera para unirse a ellos.
      A aquellos escépticos que no habían tomado ninguna decisión, Mugaba les dijo que no se precipitaran y que se pensaran esa noche que hacer. Les contó que no tenían nada que perder, que observaran tres días a los suyos desde lo alto de una colina desde se podía observar todo el trabajo. Sí decidían unirse a su grupo de trabajo, les daría también los dones como a sus compañeros humanos pero como se habían incorporado tarde serían los últimos en el reparto de aquellos privilegios. Sí, por el contrario,no estaban de acuerdo con ellos ni con su trabajo, debían de marchar de allí, como muy tarde a la tercera noche, antes de que despuntara el alba del tercer día pues sí no eran amigos, serían considerados enemigos de los Dioses..."
- Este es el principio de "La Antigua Leyenda" uno de los 13 relatos que componen mi última obra publicada titulada "Phobos". Una impresión colección de relatos cortos de misterio, terror, suspense... He intentado que cada relato fuera una forma diferente de sentir y de ver el terror. Si te gusta el inicio de este capítulo puedes continuar leyendo la historia, más las otras doce pequeñas "joyitas" y otros anexos (poemas, mini obra de teatro...) en "Phobos". Os dejo el enlace por sí queréis comprar el libro directamente en mi editorial. Un abrazo a tod@s


jueves, 3 de julio de 2014

Las Abducciones Reptilianas de James L. Walden

alex_abducJames L. Walden es un estadounidense con un doctorado en Formación de Negocios, tuvo tantas experiencias con reptilianos que las describió en un libro llamado The Ultimate Alien Agenda.
Antes de su primera experiencia no tenía ningún interés en extraterrestres u ovnis o “ciencia ficción” de ningún tipo.
Su historia empezó en marzo de 1992, cuando una entidad gris de una altura de unos 1,20 metros y con grandes ojos oscuros y una cabeza alargada y bulbosa, apareció en su habitación cuando acababa de apagar la luz para acostarse.
El aire se volvió extremadamente frío y un Walden “petrificado” empezó a llorar. Dijo que el ojo derecho del gris se agrandó y se volvió de color rojo brillante. Proyectaba un destello de luz roja que golpeó su pierna provocándole un gran dolor. Luego, un destello de luz blanca descendió hacia él, dice, y entró en su cuerpo justo por debajo del ombligo.
Perdió el conocimiento y cuando despertó estaba tumbado en una fría mesa de metal pulido. Estaba inmovilizado y brillaba en sus ojos una luz brillante que se hallaba sobre su cabeza. A su alrededor había personas con “batas blancas rígidas”.
Algunas parecían humanas, pero la mayoría eran similares al ser que había aparecido en su habitación. Examinaron cada parte de su cuerpo y le tomaron una muestra de esperma.
El chamán zulú Credo Mutwa describe una escena similar durante su abducción en la región que ahora es Zimbawe a principio de los años sesenta (podéis ver el artículo que escribí sobre él aquí:http://granmisterio.org/2014/02/04/revelaciones-de-un-chaman-zulu-los-chitauri/).
Walden afirmo que le dijeron que estaba en una instalación subterránea al sureste de Kansas y que no le harían daño. Escuchó una “voz telepática” que dijo: “No eres quien crees que eres, y debes aceptarlo”.
En experiencias posteriores, le dijeron que era un híbrido reptiliano-humano. Después de su primera abducción empezaron a ocurrir muchas cosas extrañas:
“Una noche… estaba tumbado de espaldas mirando hacia el techo, cuando escuché un fuerte zumbido. Algo se movió hacia mí a la velocidad de la luz; y una gran imagen a tamaño real de George Washington se detuvo en frente de mí, rozando mi nariz. Escuché una voz fuerte y enérgica decir: “George Washington era uno de nosotros. Lo mismo que tú. Debes aceptarlo”.
George Washington era del linaje Illuminati, un Gran Maestro masón y el primer presidente de los Estados Unidos.
En los años que siguieron, James Walden tuvo muchas otras experiencias con grises y reptilianos más manifiestos, y trabajó con la investigadora de abducciones Barbara Bartholic para descubrir lo que estaba ocurriendo.
Ella había escuchado numerosas veces la misma historia de otras personas que afirmaban haber sido abducidas.
Uno de los seres con los que Walden tuvo relación se trataba de un “reptil interdimensional”. Medía entre 2,5 y 3,5 metros y tenía los pies alargados. Tenía una “membrana” entre su torso y sus brazos, “como un murciélago”, que a su vez parecían alas, como un “apéndice en forma de aleta en su espalda”. Su cabeza era grande y alargada, como una sandía. Este ser tenía una piel áspera y verdosa, y Walden creía que también tenía cola. Este ser afirmó haber habitado en muchos cuerpos humanos y dijo:
“Mis ojos han sido testigos de la evolución de la humanidad”.
Bajo inducción hipnótica, Walden recordó que había formado parte de un grupo experimental de embriones humanos que eran incubados en tubos de ensayo. El embrión, recordó, fue implantado en el útero de su madre, aunque ella no llegó a saberlo.
¿Podría esto ser una explicación de las leyendas de Meroveo, Alejandro Magno y otros, de quienes se decía que habían sido engendrados por seres con aspecto de serpientes?
Walden dijo que, sin duda, esto le ofrecía una explicación de por qué siempre se había sentido diferente a lo demás niños. Creía que millones de personas se habían creado de esta manera como parte de un programa genético extraterrestre.
Dijo que la muestra de semen que recogieron durante su abducción se utilizó para fecundar a una mujer de la “misma estirpe”. Era como una “incubadora humana” y cree que el embrión se extrajo de su útero más tarde.
Otro recuerdo interesante que tuvo fue cuando estaba sobre la mesa en la primera abducción, su cuerpo había adoptado la misma apariencia que la de los extraterrestres. Walden sintió que era otra dimensión de él, en la que habitaba su forma humana.
A partir de estas experiencias creyó que los “extraterrestres”, podrían trascender el tiempo, transformar la materia, manipulas el pensamiento y comportamiento humano y crear “ilusiones” distractoras para satisfacer las necesidades de nuestras simples mentes humanas. Concluyó que se podían mover entre dimensiones y que no eran “extraterrestres”, sino más bien “interdimensionales”.
Los abductores le dijeron Jim Walden que una raza interdimensional había colonizado la Tierra y que habían venido a cosechar los recursos del planeta, aprovechar sus energías y emplear a los humanos como mano de obra.
“Así como los científicos humanos han desarrollado animales con propósitos de alimentación, trabajo y entretenimiento, dijo, los científicos extraterrestres han perfeccionado a los humanos por la misma razón, y posiblemente por otras”.
Walden dijo que los “extraterrestres” podían programar las respuestas emocionales de sus híbridos, para producir la miseria, los celos, la pasión o el amor.
Afirmó también que cuando los reptilianos interdimensionales colonizaron por primera vez la Tierra, les resultó difícil reproducirse. Según él, durante las abducciones, los “extraterrestres” conseguían habitar el cuerpo de la persona abducida.
Walden dijo que los “extraterrestres” han vivido en refugios subterráneos desde el momento que llegaron, y que las condiciones de la atmósfera terrestre amenazaban su supervivencia porque no podían mantener constante su temperatura corporal. Lo que me recuerda bastante a esas leyendas de las tribus de Norteamérica como los Hopi y los Cherokee entre otras, que hablan de los “Sheti” que significa los hermanos serpiente y que habitaban en grandes infraestructuras y túneles a grandes profundidades debajo de la tierra.
Sin duda las historias de abducciones y contactos con seres grises y reptilianos, además de los seres interdimensionales se suceden una detrás de otra, se pueden contar por miles.
Gente que escribe libros o da conferencias porque debe expresar esos contactos de alguna forma, gente que lo deja escrito en las redes o simplemente gente que no habla sobre ello por el miedo a lo que opine la gente sobre él o ella. El caso es que las historias están ahí y son demasiadas como para ser una mera coincidencia.