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sábado, 12 de agosto de 2017

"Imprescindible leer si va a tomar el sol este verano" por Tener Salud

Por Tener Salud

Si está punto de comenzar sus vacaciones (o ya las ha empezado) y tiene en perspectiva largas horas al aire libre, de descanso en una buena hamaca y ganas de tostarse al sol, mi mensaje de hoy es para usted. Es importante que lo lea, porque puede salvarle de sufrir cáncer de piel. Y no es una exageración. 

Como persona concienciada con su salud, posiblemente no se expondrá al sol sin crema protectora, con la que también embadurnará cuidadosamente a sus hijos. Pero, ¿previenen el cáncer de piel los protectores solares? Quiero darle información importante al respecto antes de que sea demasiado tarde. 

Durante mucho tiempo los científicos estuvieron convencidos de que los rayos UVB eran la causa de la mayoría de los cánceres de piel y, por ese motivo, las primeras cremas de protección solar se desarrollaron para bloquear únicamente los UVB, y ofrecían una protección limitada o nula contra los UVA. 

Sin embargo, hoy sabemos que los UVA también son el origen de algunos tipos de cáncer, no a través de las lesiones ocasionadas directamente en el ADN, sino de aquéllas infligidas de un modo más indirecto por los radicales libres. Por eso hoy las cremas bronceadoras contienen componentes que pretenden bloquear tanto los rayos UVA como los UVB (como verá que se afanan en poner los fabricantes en los envases). 

Y aquí vienen unos datos que debe saber (y que no están contando los organismos oficiales, ni mucho menos la industria cosmética):
  1. No todos los componentes que contienen los protectores solares de los distintos fabricantes para bloquear los rayos UVA lo hacen de la misma forma. La sustancia más eficaz parece ser el dióxido de titanio… ¡y sólo logra bloquear un 25% de la radiación UVA! (1)
  2. A tenor de los estudios disponibles, parece que las protecciones solares pueden reducir el riesgo de desarrollar un carcinoma basocelular. En el caso del carcinoma espinocelular, las pruebas de que los protectores sean verdaderamente eficaces son mucho menos convincentes. Y en cuanto al melanoma, debe saber que “no hay pruebas de que el uso de cremas solares proteja del melanoma”, en palabras textuales de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, donde la incidencia del melanoma continúa ascendiendo año tras año, a razón de un 3% anual. (2)
  3. Cuando la piel está expuesta, se pigmenta a partir de una dosis de 50 julios/m2, y las quemaduras solares aparecen aproximadamente a los 200 julios/m2. Entre ambos valores, la energía recibida es suficiente para reducir la inmunidad de la piel, así como para provocar mutaciones del gen llamado p53, encargado de que la piel se autoproteja frente a los carcinomas. Por lo tanto, el uso de cremas es engañoso, puesto que anima a los usuarios a prolongar el tiempo de exposición en esta franja de alto riesgo (entre los 50 y los 200 julios/m2), dado que se sienten protegidos al no estarse quemando, cuando no lo están frente al cáncer.
A la vista de estos tres simples datos, supongo que ya no le sorprenderá el hecho de que, mientras que cada vez la sociedad está más concienciada con la necesidad de usar crema antes de ponerse al sol, sin embargo el cáncer de piel no deje de aumentar. 

Millones de personas se entregan al sol cada verano creyendo que una crema solar protegerá su piel de los peligros de la radiación. Y años después se encuentran de frente con el diagnóstico: cáncer de piel, en muchos casos curable (sobre todo si se detecta en una fase precoz), pero que en otros casos puede resultar mortal. Mi intención es que usted no sea una de ellas. 

Por eso nos ha parecido imprescindible dedicar un Dossier a explicar cómo proteger de verdad la piel del sol y plantar cara al cáncer. Y, como se trata de un tema de vital importancia para su salud, este Dossierlo va a recibir de regalo. 

Le adelanto que la conclusión de este Dossier no es no tomar el sol, puesto que éste es necesario para sintetizar la vitamina D, imprescindible para el organismo y que además (aunque parezca paradójico), juega un papel importante precisamente para protegerse del sol y enfrentarse al cáncer. 

Al recibirlo usted aprenderá:
  • Cómo afecta cada tipo de radiación ultravioleta a la piel y a protegerse de ellas.
  • A identificar los tipos principales de cáncer de piel y saber si usted (por su genética o sus hábitos) está entre los grupos de riesgo.
  • A identificar precozmente los signos externos del cáncer, para no perder ni un segundo antes de acudir al médico.
  • A leer las etiquetas de las cremas solares, para evitar filtros químicos claramente desaconsejables.
  • Cómo alimentarse en verano para que su propio organismo se autoproteja.
  • Las pautas esenciales para exponerse al sol sin peligro.
¿Ambicioso? A nosotros nos parecía importante recoger en un Dossier específico todo lo que sabemos del sol y crear un plan de acción que le permita escapar de las agoreras estadísticas sobre incidencia del cáncer de piel. Por ello, le proponemos una visión amplia de lo que debe ser una buena relación entre usted y el sol, para entender cómo proteger su piel, aprovechar todos sus beneficios y defenderse de todos sus peligros (entre ellos el cáncer).

jueves, 10 de agosto de 2017

Alcobendas y Getafe en lucha, el distrito 32 tras 19 días de lucha consigue estar cubierto al 100%

L@s carter@s de Alcobendas y de Getafe se han visto obligad@s a secundar los paros parciales convocados por CGT. La empresa continúa en la dinámica de no hacer las contrataciones necesarias para cubrir al personal de vacaciones, bajas días de Asuntos Propios... Esta situación se vuelve insostenible en muchos centros de trabajo de manera que no se puede garantizar un servicio público de calidad, ni unas condiciones mínimamente digna para l@s emplead@s que se ven obliga@s a asumir enormes cargas de trabajo. Al paro de l@s compañer@s de Alcobendas se ha acercado Eduardo Andradas, concejal de Sí Se Puede Alcobendas y a Getafe Vanesa Lillo de Ahora Getafe.
Por otro lado tras 19 días de paros consecutivos en el distrito 32, está cubierto al 100%.
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Compañer@s de Alcobendas
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Compañer@s de Getafe

lunes, 7 de agosto de 2017

"Tomates y otras pesadillas de verano" por Luis Miguel Oliveiras


Por Luis Miguel Oliveiras

Llevo una semana de vacaciones en Sicilia y puedo decirle que es imposible encontrar aquí unos tomates que sean comestibles. 

Son tan duros, insípidos y acuosos como los de nuestros grandes hipermercados, esos que se encuentran en las afueras de las ciudades y a los que sólo se puede llegar en coche. Y ocurre lo mismo con los calabacines, las berenjenas… 

Entonces, ¿de qué sirve viajar si vamos a acabar encontrando en todas partes la misma comida basura?”, se lamentaban ayer por la tarde unos amigos con los que coincidí. 

¿Para qué le cuento esto?, se preguntará usted. 

Pues bien, para retomar el contacto con la realidad y recordar el funcionamiento básico de la naturaleza, que no es poco.

En agosto nunca ha habido alcachofas

Las alcachofas nunca han madurado en verano, como tampoco las berenjenas, el brécol o el cardo. Y por lo mismo el tomate nunca ha madurado en el mes febrero, ni siquiera en la zona del Mediterráneo, ni tampoco en los afortunados tiempos de nuestros abuelos. 

Y ya que hablamos del tomate, vale la pena detenerse en él. 

El tomate, como la berenjena, forma parte de la familia de las solanáceas y procede de Sudamérica. En su origen era una planta habituada tan sólo a los climas cálidos y húmedos durante todo el año. Para que crezca bien, necesita una temperatura de 15° C por la noche y 25° C durante el día. El tomate muere por debajo de los 2° C mientras que la berenjena deja de crecer por debajo de los 12° C. 

Y eso no es todo: el tomate necesita una exposición al sol muy prolongada. Sólo en esas condiciones pueden obtenerse buenos tomates. Pero, de todos modos, hay que tener paciencia: se necesitan de cinco a seis meses entre el sembrado y la primera cosecha.

Los tomates de nuestros abuelos

Por lo tanto, está claro que los tomates de otras épocas eran mucho mejores que los que actualmente pueden encontrarse en el supermercado. Y ni siquiera había siempre, porque la temporada entonces era corta. Se disfrutaban sólo unas cuantas semanas, eran unos tomates dulces, jugosos, que se deshacían en la boca y cargados de nutrientes (en especial vitaminas y fitonutrientes, como el licopeno). 

Las variedades suculentas de otra época se pudrían tan rápido que había que comérselas prácticamente en el mismo día que se habían cogido; nunca se hubieran podido transportar en camión ni distribuirse en supermercados. Pero como tampoco podían comerse todos de golpe porque había demasiados, para no malgastarlos se ponían a secar o en conserva. 

Nadie esperaba encontrar tomates buenos en los mercados durante todo el año. Hoy en día los invernaderos climatizados e iluminados permiten que haya tomates de enero a diciembre. 

Pero a partir del momento en el que forzamos la naturaleza, sembrando tomates en invernaderos climatizados e iluminados con electricidad, ya poco importa que nos encontremos en Holanda o en Sicilia; en Cádiz o en Alemania: los tomates van a dejar de tener el sabor y la textura deliciosos de los que crecían sólo cuando debían hacerlo, por no hablar de las menores concentraciones de vitaminas y fitonutrientes. 

Por lo tanto, no podemos reprochar a los sicilianos que no produzcan tomates buenos en invierno. Ahora sí hay, pero la isla está llena de turistas y la producción local de tomates no llega para todos, por lo que los tomates a la venta no son los de la huerta, sino los que se producen en masa. 

Por esta razón, todos aquellos que puedan deberían cultivar su propio huerto y producir sus propios tomates. En el fondo, es la única manera segura de tener unos tomates buenos. 



Una anécdota extraordinaria en cuanto a los tomates de invernadero

Los ingenieros agrónomos que desarrollaron los cultivos de tomates en invernadero, y en particular los cultivos sin sol, se dieron cuenta de que el rendimiento de los cultivos depende de la buena gestación de los tomates, es decir, de la buena formación de los frutos justo después de la flor. 

Cuantos más frutos se formen al inicio, más tomates habrá al final. Pero ¿de qué depende la gestación? De la polinización: cuanto mejor se fecundan los tomates, más frutos se forman, lo que parece bastante evidente. 

Pero ahí es donde nos adentramos en el terreno de la ciencia ficción. 

Y es que para favorecer la polinización en los invernaderos, los ingenieros han puesto en marcha métodos sofisticados, que permiten que las flores vibren y así se favorece la dispersión del polen. Y por eso han inventado unos vibradores eléctricos y sistemas de ventilación forzada... hasta que uno de ellos, hace poco, descubrió un método “nuevo”, que ha suplantado a todos los demás y es… ¡el abejorro! 

Los ingenieros han “descubierto” que los abejorros que liban las flores son más eficaces que los métodos mecánicos. Pero se han encontrado con un problema adicional, y es que este método obliga a reducir el uso de insecticidas. 

A falta de fecundación, la gestación se puede mejorar también tratando las flores mediante hormonas (auxinas). 

Así que, después de producir pollos hormonados, ahora también tenemos tomates hormonados... Vivimos en una época siniestra.

El tomate es bueno para la próstata

El tomate contiene un pigmento que disminuye el riesgo de cáncer de próstata, el licopeno, y que asimilamos mucho mejor cuando hervimos los tomates enteros, con piel y pepitas, ya que la cocción libera los nutrientes al hacer estallar las células vegetales. Si opta por su consumo en crudo, es importante añadir algún tipo de grasa de calidad (aceite de oliva virgen, por ejemplo) ya que el licopeno es liposoluble y requiere de cierto aporte de grasa para mejorar su biodisponibilidad. (1) 

El licopeno es un pigmento rojo de la familia de los carotenos que también encontramos en la sandía, la papaya, el pimiento rojo y el pomelo rosa, aunque en una cantidad mucho menor. También es un potente antioxidante. (2) 

Se encuentre donde se encuentre de vacaciones, procure consumir las frutas y verduras de temporada y de producción local. Su paladar, y su salud, se lo agradecerán. 

¡A su salud

Luis Miguel Oliveiras