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viernes, 9 de septiembre de 2016

La Justicia Europea declara ilegal los enlaces a copias piratas


Madrid, 9/09/2016. Ayer, del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictó una sentencia en la que determina que, con carácter general, un enlace a una copia pirata es un acto de comunicación pública y, por tanto, puede ser perseguible.

El TJUE ha contestado en esta sentencia a una serie de preguntas formuladas por un tribunal holandés en el que solicitaba su opinión sobre la actividad de enlace a copias ilegales de obras protegidas.

En el fallo, además de reconocer la ilicitud de un enlace a una copia no autorizada de cualquier obra protegida por los derechos de autor, también establece que el enlace a una reproducción pirata puede no constituir un acto de comunicación pública cuando se cumplan dos condiciones de forma simultanea:

1. Que esa actividad de enlazar se efectue sin ánimo de lucro.
2. Que quien ponga el enlace no sepa y no pueda saber razonablemente que se trata de una copia pirata.

Del mismo modo, el TJUE considera en esta sentencia que sí hay un acto de comunicación pública cuando el hipervínculo permita eludir las medidas de protección adoptadas por el sitio donde se encuentra la obra.

Tal y como reconoce el tribunal de Luxemburgo, si existe un acto de comunicación pública «…los titulares de los derechos de autor pueden actuar no solo contra la publicación inicial de su obra en un sitio de Internet, sino también contra toda persona que coloque con ánimo de lucro un hipervínculo que remita a la obra publicada ilegalmente en ese sitio…». 

El fallo establece la misma posibilidad de actuación contra aquellas personas que lleven a cabo la actividad de enlazar sin ánimo de lucro siempre que se haya acreditado que «…sabía o debía saber que el hipervínculo que ha colocado da acceso a una obra publicada ilegalmente en Internet..», así como en aquellos casos en los que el hipervínculo permita «…eludir medidas de restricción adoptadas por el sitio donde se encuentra la obra protegida…».

Esta sentencia es importante puesto que puede influir en  la protección que lleva a cabo CEDRO de los derechos de propiedad intelectual de los autores y editores en Internet.

© de la foto: Sonia Madrid

jueves, 8 de septiembre de 2016

Objetivo septiembre: ponga a punto su flora intestinal


¿Forma usted parte de las muchas personas que han vuelto de vacaciones con el objetivo de perder peso y empezar a alimentarse mejor? 

En vacaciones, el simple hecho de salir de casa supone a menudo un cambio de régimen alimenticio, pues se relajan los horarios y los hábitos en las comidas. 

El chiringuito pasa factura, al igual que los helados y las copas al anochecer. ¿Y cómo no caer en la tentación de las especialidades locales en los restaurantes, pidiendo un primero, un segundo y un postre, servidos seguramente en cantidades excesivas? 

Cada verano se repite el mismo guión. Los excesos echan por tierra todos los esfuerzos que habíamos emprendido para mejorar nuestra alimentación, y con ello nuestra salud. 

Sin embargo, no es sólo durante las vacaciones cuando se engorda. A pesar de los excesos, durante el verano se lleva una vida bastante más activa que permite compensar. Es al volver de las vacacionescuando se tiene el mayor riesgo de engordar, pues nuestro nivel de actividad se reduce, pero seguimos acostumbrados a comer más de lo normal, como durante las vacaciones. 

No obstante, volver a casa permite también regresar a los buenos hábitos alimenticios si ponemos de nuestra parte. Volvemos a nuestra tienda de alimentación, cuyas secciones nos conocemos de memoria; a nuestros puestos habituales en el mercado y a nuestros tenderos de confianza. 

Vacaciones que debilitan el organismo

Es necesario calmarse después de esa anarquía alimentaria. 

El exceso de alimentación, así como tomar comida insana, produce desequilibrios en nuestro cuerpo. Laflora intestinal es la que más sufre. 

Hay que recordar que la flora intestinal es un conjunto de miles de millones de bacterias que colonizan el tubo digestivo, al que limpian y mantienen en buen estado. Su papel es fundamental para las defensas inmunitarias. Estas bacterias nos protegen de los ataques exteriores de las levaduras y las bacterias nocivas, y también participan en el buen funcionamiento de la digestión. 

Se calcula que una flora intestinal en estado óptimo debe contener un 85% de bacterias buenas y un 15% de bacterias malas. 

Nuestra flora intestinal es un capital inestimable que debemos cuidar a toda costa. Debemos nutrirla con alimentos escogidos y volver a sembrarla cada cierto tiempo con probióticos. Y es que las bacterias buenas resultan anuladas por los excesos, el alcohol y las comidas ricas en hidratos de carbono. 

Si durante todo el verano ha descuidado su flora intestinal, probablemente estará debilitada. Si las bacterias malas toman el control, la flora intestinal será incapaz de protegerle de la primera infección que sobrevenga en otoño y su digestión también sufrirá. 

La vuelta al trabajo y a la rutina tras las vacaciones es una ocasión excelente para sentar una buena base. Por lo tanto, ahora es el mejor momento para repoblar la flora intestinal para encarrilarla de nuevo. 

¿Cómo hacerlo?

Hoy quiero hablarle de cuatro probióticos y dos prebióticos que pueden ayudarle a comenzar bien el nuevo curso tras el paréntesis del verano. 

Los probióticos son bacterias vivas cuya función es colonizar el tubo digestivo, mientras que los prebióticosson nutrientes destinados a alimentar bacterias específicas una vez implantadas. 

Cuatro probióticos

Los probióticos son bacterias muy distintas entre sí, por lo que sus acciones son muy distintas según pertenezcan a una u otra cepa. Hoy quiero hablarle de cuatro de ellas. 

  • Lactobacillus rhamnosus
Esta bacteria se utiliza con frecuencia en los productos lácteos en Finlandia y en Estados Unidos, donde sus virtudes para reforzar la inmunidad son muy apreciadas. (1) 

El Lactobacillus rhamnosus protege de la diarrea y reduce la permeabilidad del intestino, producida por el síndrome del colon irritable o por el consumo de alcohol. (2) (3) (4) (5) 

El British Medical Journal publicó en 2013 un estudio que señalaba que en las mujeres con sobrepeso que siguen una dieta, el Lactobacillus rhamnosus acelera de forma clara la pérdida de peso en relación con el placebo. No obstante, su efecto era nulo en los hombres. (6) 

  • Bifidobacterium longum
Esta bacteria beneficiosa se identificó hace más de 100 años en un lactante. De las 500 especies de bacterias intestinales, el Bifidobacterium longum es una de las más extendidas. 

Los estudios han mostrado que reduce la intolerancia a la lactosa, las alergias alimentarias, la colonización por bacterias patógenas y la incidencia de la diarrea. (7) (8) 

Además, el Bifidobacterium longum tiene también la capacidad de disminuir el PH del intestino para hacerlo más ácido, lo que ralentiza la aparición del cáncer de colon. (9) 

  • Lactobacillus acidophilus
Un estudio ha mostrado que este probiótico permitía atenuar los problemas intestinales provocados por la ansiedad. El Lactobacillus acidophilus es también útil para facilitar la digestión de la lactosa. (10) 

Se adhiere con facilidad a la pared intestinal, lo que facilita su implantación cuando se realiza un tratamiento con probióticos para repoblar la flora intestinal. (11) 

Pero hay que tener cuidado, ya que aunque el Lactobacillus acidophilus es predominante en el tubo digestivo, no se conoce aún del todo. Por eso, por precaución, se desaconseja en mujeres embarazadas y en personas con síndrome de colon irritable, así como en caso de exceso de bacterias en el intestino o problemas inmunitarios. (12) 

  • Bifidobacerium infantis
Es una bacteria probiótica que se encuentra en el intestino, tanto de niños como de adultos. Beneficiosa por los ácidos que produce, que impedirían el crecimiento de la población de bacterias dañinas dentro del colon, juega un papel muy importante en la digestión y el metabolismo. (13) (14) 

Y dos prebióticos

  • Fructooligosacáridos 
Los fructooligosacáridos se encuentran de forma natural en las cebollas, la achicoria, los espárragos y los tomates. Se pueden obtener igualmente de las algas o de la caña de azúcar. (15) 

Los fructooligosacáridos son consumidos por las bacterias de la flora intestinal, y son excelentes prebióticos. 

  • Ribosa 
La ribosa es un azúcar útil para todos los organismos vivos, desde las bacterias a los seres humanos. Garantiza el metabolismo óptimo de la célula. Entra en la composición de la adenosina trifosfato (ATP), el carburante de la célula que permite responder a las necesidades de energía del organismo. Permite la fabricación del ácido ribonucleico (ARN) para la transcripción del código genético y sirve también para producir otras moléculas esenciales para los procesos metabólicos, como por ejemplo el NADH. (16) 

La ribosa es especialmente importante para estimular y reforzar las bacterias de la flora intestinal: las bacterias buenas que ingiramos proliferarán fácilmente en el tubo digestivo. 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

"MONEDA SOCIAL Y ENERGIA (II): LIBRO EN CASTELLANO "ENERGIZANDO EL DINERO: UNA INTRODUCCION A LAS MONEDAS-ENERGIA Y LA CONTABILIDAD"" POR NEW ECONOMICS FUNDATION

New Economics Foundation - NEF

 Traducción al castellano: Desazkundea www.desazkundea.org (Blanca Aparicio-coordNaiara Arri, Sandra Castañeda, Unai Castro, Leyre Goti, Alicia López de Munain, Ainhoa Mendizabal, Adrián Noguero, David Rengel, Asier Rodríguez, Izaskun Ruiz de Gauna, Irati Tranche, Iñaki Valentín-coord.-)




"¿Ha ganado peso en vacaciones?" Por Luis M. Oliveira


La vuelta a la rutina después de las vacaciones de verano es para muchos, después del Año Nuevo, el segundo momento por excelencia en el que realizar grandes propósitos. Entre ellos, comenzar una dieta con la que bajar esos 2 ó 3 kilos que, casi con total seguridad, ha ganado durante el período estival. 

¿Y si le dijera que realmente puede perder los kilos que le sobran sin contar calorías? 

Para todos aquellos que han comenzado o se plantean comenzar una dieta, o conocen a alguien que la sigue en la actualidad, he decidido recuperar esta interesante entrevista que el Dr. Ludwig concedió hace unos meses al periódico The New York Times tras la publicación de su libro “Always hungry?” (¿Siempre con hambre?). (1) 

El Dr. Ludwig, de la Universidad de Harvard, es uno de los especialistas mundiales más reconocidos en el campo de las dietas de adelgazamiento. 

Según él, el mito más generalizado respecto a las dietas es que no existe más que un único tipo de caloría (se sobreentiende: 1 caloría de proteínas = 1 caloría de glúcidos). 

Sin embargo, para el Dr. Ludwig contar calorías no es la mejor forma de adelgazar. Él defiende que si la gente no consigue perder peso es porque no conocen las categorías de los alimentos que comen (glúcidos, grasas, proteínas…). Y es que, según su teoría, existen alimentos que hacen proliferar nuestras células de grasa. 

- ¿Cuál es el mensaje de su libro?

La idea innovadora es que comer demasiado no es lo que engorda, sino que es el hecho de tener grasa corporal lo que hace comer demasiado. Se trata de una idea radical, pero que ha sido demostrada por numerosas investigaciones. Tratar de ingerir menos calorías, como a menudo se aconseja, muchas veces empeora la situación. 

Si usted simplemente reduce su aporte calórico, su apetito aumentará y su cuerpo entrará en un “modo hambruna”; es decir, el metabolismo se ralentizará para rebajar el consumo de calorías. 

Un régimen pobre en calorías hace más difícil perder peso, ya que el metabolismo y la voluntad se enzarzan en un combate que con toda seguridad llevará a la persona que sigue la dieta a tirar la toalla. 

- Siempre se ha escuchado que la obesidad afecta a los que comen demasiado. ¿No es eso lo que ocurre?

Tendemos a entender la obesidad como un “estado de exceso”, cuando en realidad se trata más bien de un “estado de hambruna”. 

Si las células de la grasa acumulan demasiadas calorías, el cerebro se quedará sin calorías para hacer funcionar el metabolismo correctamente. En ese caso, el cerebro indicará que tiene hambre para intentar solucionar el problema. Ese es el motivo por el que nos volvemos glotones y comemos en exceso, para resolver el problema temporalmente. 

Mientras las células de la grasa continúen recibiendo calorías, se irá reforzando más y más este círculo vicioso de sobrealimentación y aumento de peso. 

Pero el problema no es que haya demasiadas calorías en las células grasas, sino que haya muy pocas en la sangre. Y reducir el aporte de calorías no va a solucionarlo. 

- Es una forma de verlo muy distinta a la creencia tan común que resume la pérdida de peso con el cálculo: calorías ingeridas menos calorías quemadas…

Sí. La analogía sería querer curar la fiebre a un paciente sumergiéndolo en una bañera de agua helada. Imagine que va al hospital con una fiebre alta y el doctor le dice: “esto es sólo un problema de equilibrio de temperaturas; se concentra demasiado calor dentro del cuerpo y sale poco calor del mismo”. Desde un punto de vista físico, esto es cierto. Entonces, el doctor decide meterle en una bañera de agua helada. Este remedio funcionará durante un tiempo; efectivamente, la fiebre bajará. Pero imagine lo que viene después: su cuerpo contraatacará violentamente con fuertes escalofríos y contrayendo los vasos sanguíneos. Usted se sentirá peor incluso que antes de entrar en la bañera helada. Y esa es la razón por la que no se utiliza un método como este para bajar la fiebre. 

En el caso de la dieta, situar a la biología de nuestro lado comiendo de una forma sana nos hará perder peso naturalmente, al igual que desaparece la fiebre cuando se trata la causa subyacente. 

- Si la causa no es comer demasiado, ¿qué es lo que está detrás de la obesidad?

La causa son los regímenes pobres en grasas y ricos en glúcidos (como las pastas, el pan o las patatas) que se llevan recomendando desde hace 40 años. 

Éstos aumentan los niveles de la hormona insulina, que ordena a las células de la grasa que aceleren la acumulación de calorías. La insulina es el mejor abono para hacer crecer las células de la grasa. 

Cuando se diagnostica a un diabético de tipo 1, su tasa de azúcar en sangre es elevada porque no produce insulina. Siempre ha perdido algo de peso. Ya puede comer 5.000 calorías al día: continúa adelgazando, y no podrá recuperar ese peso sin insulina. 

Y a la inversa funciona del mismo modo: si usted da insulina a un diabético, por fuerza ganará peso. La insulina ordena al cuerpo almacenar las calorías, y éste guarda la mayoría de ellas en las células grasas (adiposas). Si usted tiene demasiada insulina, almacenará demasiadas calorías. Es un mecanismo que los investigadores conocen bien. 

- ¿Cómo consiguen ustedes que los pacientes obesos reduzcan su nivel de insulina?

El medio más rápido es reducir el consumo de glúcidos refinados y lograr un aporte equilibrado de proteínas y grasas en su dieta. Que ésta sea rica en grasas es el medio más rápido para corregir el metabolismo. Ello reduce el nivel de insulina, deja las células grasas en reposo y consigue sacar a la persona del citado “ciclo de hambruna” (ganas de comida-exceso de comida).
- Da la impresión de que usted recomienda la dieta Atkins…

No, es diferente. La dieta Atkins es muy pobre en glúcidos (féculas), lo que en su interpretación clásica implica no comer fruta. La mayoría de personas no necesita un régimen pobre en glúcidos, y menos todavía cuando seguramente no desean seguir una dieta así de estricta. 

Además, estos regímenes no son útiles para aquellas personas que ya tienen un serio problema a nivel metabólico, como por ejemplo los diabéticos de tipo 2 (que padecen resistencia a la insulina). 

- ¿Cómo funciona su programa?

Nuestro programa consta de tres etapas. En la primera, decimos a la gente que debe dejar de consumir glúcidos refinados, azúcares añadidos y todo tipo de cereales durante dos semanas. Los glúcidos que puede seguir comiendo son las frutas, las judías, las fabáceas o leguminosas y todo tipo de legumbres no feculentas. 

Después de dos semanas, reintroducimos los cereales enteros (no machacados), alguna patata y algo de azúcar añadido. 

Se debe mantener esta dieta hasta que el peso disminuya y se estabilice (ello puede llevar varias semanas e incluso meses a una persona que tenga un problema de sobrepeso importante). 

Recuerde:
  1. Las propuestas del Dr. Ludwig son interesantes porque se toma muy en serio la dificultad de vencer al hambre sin flaquear.
  2. Es más importante dominar el apetito que contar las calorías.
  3. Si usted elige los alimentos más saciantes (proteínas y grasas, mejor que glúcidos), va a ingerir menos calorías ¡sin darse apenas cuenta! (2)
¡A su salud! 

Luis Miguel Oliveiras