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sábado, 28 de diciembre de 2013

Los clubes de cannabis catalanes facturan cinco millones al mes


   La furgoneta del reparto se detiene en la puerta una vez al mes, procurando no entorpecer el tráfico de la gran ciudad. Las provisiones se han terminado y los dueños del local le han llamado para hacer un nuevo pedido. El conductor baja del vehículo y con la ayuda de un carro carga varios kilos de género para llevarlos hasta el local. Las cajas no contienen ni comida, ni bebida: el hombre del reparto dispensa marihuana. Esta escena se repite cada mes en muchas calles de Barcelona, sin que casi nadie se dé cuenta de lo que está sucediendo. Los clubes cannábicos son tan céntricos como discretos. “Trabajamos en un vacío legal y lo último que queremos es causar y tener problemas”, explica un trabajador de estos clubes. La mayoría están en Ciutat Vella, pero también se pueden encontrar en Gràcia e incluso a cincuenta metros del Hotel Ritz, en la Gran Via. En los últimos dos años han proliferado de una manera exponencial. Y, admiten, “sin demasiado control”.
El Ayuntamiento de Barcelona calcula que hay unas 200 asociaciones en la ciudad. En toda Cataluña la cifra ronda los 400. La Federación de Asociaciones Cannábicas Autoreguladas de Cataluña (Fedcac) estima que entre todas las entidades pueden tener más de 165.000 asociados, 60.000 de las cuales consumen con asiduidad. “El consumo medio de los socios más activos está entre los 50 y 100 euros al mes, mientras que el resto compra con menos frecuencia”, afirma Martí Cánaves, abogado penalista y experto en este tipo de asociaciones. Fuentes del sector estiman que estas entidades sin ánimo de lucro y sin apenas regulación facturan cada mes unos cinco millones de euros. A esta suma hay que restarle los gastos del alquiler del local, las nóminas de los trabajadores y los abogados, pero nada más, porque no pagan impuestos por el género que venden o “dispensan”, según la jerga del sector.
Desde hace años, el Parlamento vasco está entrevistando a expertos para encontrar una ley que permita regular estos clubes y, desde hace poco, el Parlament también se ha puesto manos a la obra. Pero la regulación avanza muy lentamente y las cifras son llamativas. “Se nos está yendo de las manos”, reconocen desde la Fedcac y añaden: “Esto será imparable”. Las asociaciones hace tiempo que reclaman una regulación y, en Cataluña, se han organizado en dos federaciones para intentar hacer presión. “Nos hemos reunido 27 veces con los distintos partidos en el Parlament”, explica Alberto Tió, portavoz de la federación.
La Fedcac ha publicado un Manual de Buenas Prácticas, que incluye algunas recomendaciones como, por ejemplo, contar con la presencia de un médico en cada club para atender a los socios terapéuticos pero también a los lúdicos.
Mientras las administraciones debaten cómo abordar el problema, el mercado que gira entorno del cannabis sigue acelerando. “Tenemos por delante un mercado enorme y ya hay mucha gente que se está forrando”, aseguró un trabajador de una de estas asociaciones que prefiere no dar su nombre. “Hay camellos de drogas más duras que se han reciclado y que se están sumando al sector del cannabis”, añadió. Desde su punto de vista, estos clubes corren el riesgo de acabar como la prostitución: “Condenada a las mafias por culpa de la desregulación”.
La falta de regulación del sector y la primacía del derecho de asociación, recogido en la Constitución, han creado el vacío legal en el que se mueven las entidades. Cuando hace tres años empezó el auge de los clubes cannábicos, el Departamento de Justicia pidió informes a los Mossos d‘Esquadra y a la Fiscalía para que aclararan si debía registrarlas como asociaciones. Pese a los recelos de la policía, la Fiscalía concluyó que estaban amparadas por el derecho de asociación. Varias sentencias han ratificado luego que las entidades pueden dispensar marihuana entre sus socios, según el principio del “consumo compartido” —por el que los socios se juntan para cultivar y compartir la cosecha—, pero no pueden cultivarla, comprarla ni venderla porque sería un delito.
La controversia ha surgido con el crecimiento de las asociaciones —algunas tienen miles de socios— y el hecho de que aunque funcionen como clubes cerrados donde solo los socios tienen acceso, el cultivo y la distribución ya ha dejado de ser algo compartido. “Se contratan naves industriales llenas de focos, donde normalmente se pincha la luz para que nadie detecte un consumo desobritado y se levanten sospechas”, explica una persona del sector.
Las lagunas legales quedaron de manifiesto a principios del año 2012 cuando el municipio de Rasquera (Ribera d'Ebre) intentó cultivar marihuana de manera legal tras llegar a un acuerdo con la Asociación Barcelonesa Cannábica de Autoconsumo. Desde el Departamento de Interior advirtieron que estos clubes se podían convertir en puntos de venta, aunque hasta la fecha los jueces no lo han visto así y en sus sentencias han absuelto a varias asociaciones.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Así son las ventas reales de álbumes en España por Navidad





España sufre una sangría en ventas de álbumes desde hace años que resulta innegable. Los datos, que son evidentes para la mayoría, se hacen aún más visibles cuando Promusicae tiene la mala pata de ver filtradala lista de ventas con cifras reales, como le ha ocurrido esta semana. En pleno periodo navideño enEspaña, las cosas resultan bastante desoladoras, y si no, echemos un rápido vistazo a la lista:
Los números, bajo mínimos
Sólo necesitamos 500 copias para colar un álbum en el top40 español, apenas 2.000 para ser top10 y aproximadamente 8.500 para llegar al #1. Recordemos que estas cifras corresponden a la semana del 9 al 15 de diciembre, en la que las ventas se disparan por los regalos navideños. Imaginar una semana común resulta aún más triste.
Álbumes sobrecertificados
Generalmente, todos los álbumes certificados lo están por encima, aunque sólo por algunos miles de copias, lo que puede resultar comprensible. Sin embargo, existen lanzamientos que quedan muy -muy- lejos de sus certificaciones: Antonio Orozco apenas ha vendido 16.000 copias -le faltarían 24.000 para llegar al platino que le han otorgado-, Lady Gaga está a 12.000 copias de lograr el oro del que presume, Abraham Mateo luce también un oro con apenas 8.700 y Manuel Carrasco tiene la misma certificación que Dani Martín. Sólo que mientras Martín supera las 46.000 copias de su segundo álbum, Carrasco no pasa de las 23.000.
Fracasos numéricos
Katy Perry sólo ha convencido a 4.000 españoles, cifras decentitas para nuestra lista pero que resultan irrisorias en el terreno internacional -especialmente siendo el nuestro un país grande-, igual que le ocurre aLa Oreja De Van Gogh, que aún no han pasado de las 5.000 copias con su disco en directo. Carlos Baute se queda en 3.600 ridículas copias incluso con el apoyo de medios, y además, ha necesitado 11 semanas para conseguirlas. EminemBritney Spears o Little Mix apenas rondan las 2.000 copias vendidas en total.
Éxitos con sangre, sudor, y lágrimas
Los discos que lucen ventas elevadas necesitan de prácticamente un año para conseguirlas, y son muy pocos los que acceden a ellas: El caso más exitoso es el de Pablo Alborán, que se acerca a las 350.000 copias de‘Tanto’ -un caso absolutamente único en la lista-, y los demás, como las 189.000 de ‘La Música No Se Toca’ de Alejandro Sanz, las 102.000 del último de Melendi o las 70.000 copias vendidas del disco de duetos de Malú, pueden contarse con los dedos de una mano.

Arriba podéis ver el top100 de álbumes más vendidos de la pasada semana, para que seáis vosotros los que ahora, hagáis un análisis de la lista. Si queréis ver las imágenes con mayor tamaño, haced click en ellas

lunes, 23 de diciembre de 2013

Soy la mamá de Hugo y te necesito

.@ibercaja: No desahucien a mi familia y mi hijo con leucemia

Creada por Carmen y Hugo
Madrid
Cuando a mi hijo de 3 años, Hugo, le diagnosticaron una leucemia, se me cayó el mundo encima. Pero decidimos luchar, y en ello estamos. Pero ahora Ibercaja quiere echarnos de nuestra casa, y para luchar también contra eso no sé si tengo fuerzas.
Mi historia es, desgraciadamente, la de muchas familias en España. Teníamos una vida normal, dos hijos, trabajo y un piso. Con la crisis mi marido perdió su trabajo. No encontraba nada estable, yo tampoco, y nos encontramos sobreviviendo con nuestros dos hijos y un subsidio de 400 euros y la ayuda de asociaciones caritativas. No podemos pagar la hipoteca, ni el agua, ni la luz. Hacemos lo que podemos. Pero no perdemos la sonrisa, porque además tenemos que ayudar a Hugo a luchar contra su leucemia.
Hace ya tiempo que le pedimos a Ibercaja que nos concediese la dación en pago, pero ni siquiera se dignaron en contestar. Ahora nos dicen que en solo unos días, el 11 de diciembre, subastan nuestra casa. 
A mí sola no me hicieron caso. Por eso te necesito para que amplies mi voz y tú también le pidas a Ibercaja que no nos deje en la calle.
Por favor, firma y pídele a Ibercaja que nos conceda la dación en pago y un alquiler social.
Mil gracias